EN LA CÁTEDRA DE FISIOPATOLOGIA DE UDN

EN LA CÁTEDRA DE FISIOPATOLOGIA DE UDN
CON VIÍCTOR FROLOV, DECANO DE LA FACULTAD DE MEDICINA

sábado, 22 de febrero de 2020

EN LA FORTALEZA DE BREST



EN LA FORTALEZA DE BREST

Edgardo Malaspina
1

Conocía a Bielorrusia a través de los relatos de la guerra. Para los rusos la Segunda Guerra Mundial empezó por la frontera de Bielorrusia, específicamente por Brest. Minsk, la capital de esa república, fue destruida y en los bosques de Polesie hicieron la guerra de guerrillas los partisanos. Lo de la Fortaleza y Jatín son cosas que después de conocerlas, de oírlas, te impresionan y nunca las olvidas.
2
Jatín es un pueblito quemado por las huestes hitlerianas con todos sus habitantes. Los nazis encerraron en un establo a los hombres, las mujeres, los ancianos y los niños. Los rodearon de paja, rociaron con gasolina y prendieron fuego. Disparaban contra el que intentaba escapar. Pero una de las víctimas logró huir con su hijo. Le acribillaron el niño entre las manos y a él lo dieron por muerto. Contó la historia. La imagen de un hombre con rostro de dolor y de espanto, y de un niño muerto en sus brazos, estremece, angustia, provoca tristeza, rabia y un sentimiento de identificación solidaria. El hombre con el niño muerto, el fuego, el humo asfixiante y los gritos desesperados son una evocación inevitable cuando escuchas las campanas de Jatín…
3
De Minsk recuerdo sus calles amplias, sus parques y prados, la plaza de la Victoria y Teatro Académico “Yanka Kupala". Brest, a orillas del río Mujavéts, parece tranquila. Tal vez por las zonas verdes: allí el sosiego de un abetal, hacia otro lado, los abedules claros. Aquí mismo un pinar, un robledal que da mucha sombra.
4
La Fortaleza de Brest se encuentra cerca del río Bug. Yo había oído y leído sobre el heroísmo de los defensores de ese fuerte militar. La novela "Nikolái el de la fortaleza de Brest"(В списках не значился) de Boris Vasiliev es esclarecedora. Los alemanes atacaron en la madrugada, inesperadamente, de sorpresa. Lucharon los de la fortaleza hasta más no poder, no se rindieron, pero los barrieron. Lucharon muchachos sólo por ideales, por patriotismo. Tuvieron la muerte romántica de los espíritus puros, inocentes.
La entrada a las ruinas de la Fortaleza de Brest es una estrella grande en un muro de concreto. La gente en silencio pasea y contempla las huellas de un pasado terrible. Te preguntas para qué sirve la guerra. Los hombres pelean, se matan, hacen las paces, lloran a sus muertos y luego recuerdan con amargura lo sucedido.
5


Una música triste se escucha en los recintos de la Fortaleza de Brest. Te rodea una angustia y una sensación de cementerio. La voz de Levitán, el más famoso locutor ruso de la guerra, estremece las paredes rotas y las almas. Anuncia el inicio de la guerra. Luego escuchas ruidos: bombas, estampidos, disparos. Te sientes como en la guerra, temes, piensas en aquellos años, en los hombres que tenían familias y muchos sueños por realizar, en las mujeres llorosas que acompañaban a sus esposos y veían impotentes como partían al frente, en los niños que quedaban sin papá. Piensas en ese destino como algo un poco nuestro.
6
Sigues caminando y observas pedazos de ventanas, troncos de árboles, balas incrustadas en el concreto, restos de metralla…Un momento, un busto de soldado, un rostro con facciones duras te arropa, te observa como juzgando todo y a todos. Esa cabeza tallada en piedra refleja el dolor y lo inútil de la guerra. Los pinos a su alrededor, con su verde festivo, parecen ser la esperanza.
7
Ves las ruinas, escuchas la música fúnebre, piensas en la muerte más que en la vida y te preguntas si todo esto tiene sentido.
8
Compré un banderín de recuerdo de la Fortaleza de Brest (Citadel of Glory), el cual cada vez que lo veo en la pared de mi casa trae a mi memoria estas tristes historias...

sábado, 8 de febrero de 2020

60 AÑOS DE LA UNIVERSIDAD RUSA DE LA AMISTAD (Antes Patricio Lumumba)

60 AÑOS DE LA UNIVERSIDAD RUSA DE LA AMISTAD (Antes Patricio Lumumba)






Edgardo Malaspina

1

La Universidad de la Amistad de los Pueblos "Patricio Lumumba" fue fundada con un decreto del Consejo de Ministros de la URSS el 5 de febrero de 1960.
2
Su primer rector fue el profesor Sergio Rumiansev , quien aparece en la fotografía de pie al lado del Secretario General del Partido Comunista de la URSS, Nikita Jrushov con motivo de la inauguración oficial de la universidad el 17 de noviembre de 1960.

3
El 5 de febrero de 1992 el gobierno de la Federación Rusa tomó la decisión de cambiarle el nombre a la institución que pasó a llamarse Universidad Rusa de la Amistad..
4
Como consecuencia de la resolución anterior, el busto de Patricio Lumumba, que se ubicaba en la entrada del edificio del rectorado, fue retirado y colocado cerca de las instalaciones de la Cátedra de ruso con una leyenda contradictoria porque dice que su nombre se inmortalizó en la historia mundial y en la denominación de la Universidad Rusa Amistad de los pueblos, entre 1961 y 1992.

Para mí esa frase contiene, por lo menos en su último tramo, una contradicción filosófica porque la inmortalidad no tiene límites: y allí claramente le colocaron lapsos.
5
Le pregunté a un profesor sobre esos cambios y me contestó que luego de la caída de la Unión Soviética, en Rusia surgió una "Novi mentalitiet". Así como suena: mitad ruso, mitad francés.


miércoles, 29 de enero de 2020

EVOCACIÓN DEL INVIERNO RUSO










EVOCACIÓN DEL INVIERNO RUSO

Edgardo Malaspina

1
Los cambios climáticos se sienten en todas partes, y en los últimos tiempos los inviernos moscovitas se suceden con poca nieve. Los rusos manifiestan preocupación porque la nieve no sólo es parte meteorológica del paisaje sino también componente esencial del alma rusa. Las más hermosas páginas de la literatura rusa hablan de nevadas, tormentas y ventiscas gélidas que arrastran copos de nieve.
2
La primera nevada nos sorprendió cuando nos dirigíamos a clases en la preparatoria. Los latinos alborozados saltábamos de alegria y extendíamos las manos para palpar y sentir la nieve. La profesora de ruso nos explicó que cada partícula de nieve es en realidad una estrella, un cristal hexagonal, lo que pudimos comprobar luego con gran asombro.
3
En mi memoria quedó grabado que la primera gran nevada de Moscú caía el siete de noviembre para la celebración de la Gran Revolución de Octubre. Pero es algo muy subjetivo.
4
Con el inicio del invierno debíamos buscar papel y pega para cerrar las rendijas de las ventanas y así evitar que el viento frío se colara en los cuartos. Lo único que quedaba libre de papel y pegamento era la "fortochka" para ventilar de vez en cuando y usarla como nevera al colgar en una bolsa hacia la calle los alimentos y las cervezas. Estas últimas podían congelarse si las dejábamos mucho tiempo.
5
Más de una vez nos resbalamos y nos dimos fuertes golpes. Para evitar esos accidentes en las mañanas aparecian brigadas esparciendo arena por los caminos, al mismo tiempo que quitaban la nieve y la colocaban hacia los lados, formando cúmulos a veces muy altos.
Recuerdo también a hombres montados sobre los techos de los edificios para quitar los "sosulki" (carámbanos) o pedazos de hielos colgantes, cuyo desprendimiento podía provocar daño sobre las testas de los transeúntes desprevenidos.
6
En diciembre, sobre todo en plena celebración del año nuevo, era costumbre salir a la calle y revolcarse en la nieve. Claro está: con unas cuantas copas de vodka en el pecho.
7
Una vez salí a la calle, luego de bañarme, con el cabello mojado. Al llegar al salón de clases la profesora me regañó al notar que tenía hielo en la cabeza. Puede ser muy peligroso, me dijo.
8
En los primeros años como parte de la clase de deportes nos enseñaron a esquiar. A duras penas aprendimos a mantenernos en pie y a deslizarnos placenteramente , sobre todo en las bajadas, pero nunca nos sentimos preparados como para participar en una competencia. El sentido del ridículo siempre fue superior a cualquier ahnelo del ego.
9
Una vez llegue tarde a una clase de otorrinolaringología. Allí el jefe de la cátedra y los profesores eran muy estrictos. Me cerraron la puerta en las narices y no me dejaron entrar. Argumenté que por la nevada me retrasé; me respondieron que ya era hora de acostumbrarse a la nieve, y pasaron la llave para no alargar la conversación. Aprendí la lección,no la de la materia de ese día, sino la de la vida.
10
Al llegar al hospital nuestros profesores nos enseñaron que la pleuresía produce un sonido, detectable con el fonendoscopio, semejante al que provoca el roce de los zapatos con la nieve. Ese crujido lo recuerdo perfectamente y fue de gran ayuda al inicio de mi práctica médica en sitios donde la radiografía no había llegado todavía.
11
En una ocasión nos correspondió ver una materia en un hospital lejano, y casi siempre el autobus era conducido por un chofer anciano que no soltaba el micrófono para hacer comentarios de todo tipo. Una vez estaba cayendo una fuerte nevada; el viejito golpeó el aparato con sus dedos y dijo: !Oh! !Qué buen tiempo hace, como para estar en la casa, tomar té con limón y ver la nieve por la ventana!
12
Nos despertaba el himno nacional soviético. Acostumbraba, al levantarme, dirigirme a la ventana para contemplar los arabescos que la helada nocturna teje sobre los vidrios. Esos dibujos misteriosos me proporcionaban sosiego; y pensaba que la nevada de la noche plasma sus trazos en medio de la soledad y el silencio para mostrar la perfecta armonía de la naturaleza.
13
Afuera los gorriones picoteaban la nieve fresca como mirándose sobre su faz límpida. Allá, las cornejas, esos pajarracos negros y sombríos, se disputaban un desperdicio. Los pasos de los transeúntes apurados se alternaban con el crujir de las palas de las mujeres que limpiaban las veredas. Más allá, el bosque de abedules inmóviles, bajo una ráfaga menuda de nieve, configuraba un paisaje desolador.

sábado, 18 de enero de 2020

CHEJOV

CIENTO SESENTA AÑOS DEL NACIMIENTO DE CHEJOV

Edgrdo Malaspina
1
Ayer, 17 de enero, se cumplieron 160 años del nacimiento del médico y escritor ruso Anton Chejov (1860), el maestro del cuento corto.

¿Quién no ha leido la Dama del perrito? ¿Quién no se ha deleitado con obras teatrales como La gaviota, Las tres hermanas o el Jardín de los cerezos?
2

Bunin dice que Antón Chejov era un hombre corpulento, alto, rubio, de movimientos ágiles, benévolo, sencillo. “En Yalta le encontré muy cambiado, continúa Bunin, había adelgazado, su tez era más oscura, sus movimientos se habían hecho más lentos y la voz sonaba apagada. Era afable, reservado, conversaba como pensando en otra cosa. Le gustaban las bromas, los apodos ridículos. Nunca se quejaba, detestaba la miseria y la tristeza.
3

El médico Chejov decía:

  • Los médicos tenemos momentos muy tristes cuando nos enfermamos porque conocemos los procesos patológicos.
  • Para curar hay que llegar hasta las últimas causas de la enfermedad.
  • La profesión médica es una proeza que exige abnegación, pureza del alma y de las ideas. No todo el mundo puede lograr esto.


4
Otros Pensamientos

Chejov era un pensador. Algunas frases suyas tienen un gran significado, la vitalidad y la fuerza de las sentencias:

  • Hay que trabajar sin tregua, ni descanso durante toda la vida.
  • Creer en la inmortalidad del alma es una cobardía que reconforta.
  • La vida concebida sin determinada visión del mundo. no es vida, sino una carga, un horror.
  • Si no hay una gran idea no es posible vivir; la vida equivale entonces a la muerte.

sábado, 7 de diciembre de 2019

EL MISTERIO DE LA SONDA URINARIA






RECUERDOS DE LOS HOSPITALES DE MOSCÚ
(El misterio de la sonda urinaria)

Edgardo Malaspina

1
Mi paciente era un uzbeko de más de setenta años, alto y delgado. Usaba una gorra típica de su nación: la tubeteika o duppi y cubría su rostro con una barba rala. Sobre su mesita tenía un Corán, el cual leía de vez en cuando en páginas previamente marcadas. Ingresó al servicio por presentar problemas urinarios, y se sospechaba que estaban relacionados con la próstata.
2
La precisión diagnóstica arrojó un cáncer avanzado. Nuestro uzbeko, ajeno a lo estaba pasando dentro de su organismo, seguía su vida tranquilamente quejándose de algunas molestias menores; y sus enseres y alimentos eran de calidad superior a la media. Se daba el lujo de no comer la dieta asignada y repartida por el comedor hospitalario: su menú se lo traían de afuera, y esto era signo de su elevado estatus económico.
3
Una mañana el paciente dijo que no podía orinar a pesar de tener ganas; además sentía dolor abdominal. Se trataba de una retención urinaria. Hice el reporte a mis superiores, quienes me aconsejaron lo obvio: colocar una sonda en la vejiga.
4
Rápidamente repasé en un manual la técnica para colocar la sonda. Tomé guantes, yodo, lubricante, una inyectadora y, por supuesto, la sonda. Me acompañaba una enfermera joven, enormemente obesa y alta, con cara roja y hablar golpeado como si estuviera enojada todo el tiempo; sin embargo, en el fondo era una persona bondadosa. Llegamos  hasta el uzbeko. Le expliqué el procedimiento que le aplicaría para aliviar sus padecimientos. Se quedó mirándome fijamente sin pronunciar palabra; y como el que calla, otorga, me puse en acción. Apenas me acerqué para bajar sus interiores, recibí un fuerte golpe en mi mano derecha, acompañado de un grito:
-¡Jamás lo permitiré!
Como su voz fue tajante y su rostro reflejaba ira, me sentí amenazado e intimidado. Le sugerí a la enfermera retirarnos. Comuniqué a mi docente sobre el incidente, e hice la acotación correspondiente en la historia clínica, mientras pensaba si el comportamiento del uzbeko se relacionaba con su religión.
5
Una noche estaba de guardia, precisamente con Olia, la enfermera enorme. En la madrugada me informaron que el uzbeko estaba muy mal. Cuando entramos a la sala ya había muerto. Lo que corresponde en ese caso es hacer una nota en la historia clínica y  llevar el  cadáver hasta la morgue para que los patólogos hagan su trabajo en la mañana. Para llegar hasta la morgue hay que bajar hasta el sótano y atravesar un largo pasillo que, aunque muy iluminado, con su soledad y silencio absoluto, infunde respeto por no decir miedo en el día, más aún en la noche y  llevando un cadáver. El  traslado lo hicimos Olia y yo.
6
Ya estamos en la morgue. Sólo debemos hacer dos cosas: desvestir al cadáver y colocarlo en el cuarto-refrigerador. Cuando quedó completamente desnudo nos sorprendimos al advertir una bolsa atada con un cordón alrededor del pene. La bolsa contenía billetes de banco de alta denominación. En resumen: era mucho, muchísimo dinero en aquel entonces.
-¿Qué hacemos?
-Le entregaré la bolsa al jefe del departamento, dijo Olia.
-Está bien, le contesté.
7
Al amanecer le pregunté al jefe del departamento por la bolsa. Me dijo que la entregó a los familiares del uzbeko. No tuve razones para dudar de su palabra; pero tampoco, para lo contrario.


sábado, 9 de noviembre de 2019

EN YALTA







EN YALTA

Edgardo Malaspina

1
Estamos en Yalta, ciudad que junto a Sebastopol y Simferópol conforman la península de Crimen. Viajamos toda la noche en tren desde Moscú para asistir al IV Congreso de la Unión Soviética sobre coagulación sanguínea. Yalta, frente al Mar Negro, parece un anfiteatro configurado por tres colinas: Polikurosvki, Darsán, y la colina del Té. Me alojé en el hotel Donbass, mientras que Oswaldo* ,un amigo mejicano, logró alquilar un cuarto en una casa pequeñita y muy aseada por sólo dos rublos diarios. Después de las conferencias nos bañamos en la playa, paseamos por las calles de la ciudad, vistamos los museos y contemplamos los atardeceres sobre el Mar Negro. En la noche conversamos bebiendo cervezas en cualquier sitio.
2
Es otoño pero aún hay muchos turistas. El clima de Yalta es agradable con su aire fresco, sus calles limpias, sus casas pintorescas y su gente amable. El malecón de Lénin con sus acacias, cedros, sauquillos, pinos, robles y alcornoques siempre están muy concurrido, lo mismo que el jardín de Nekrasov. Por allí cerca, en el hotel Távrida, en sus tiempos se alojaron los escritores Nekrasov y Chejov, el poeta Maiakovski y el famoso médico ruso Botkin.
3
 A la entrada del parque Gagarin está un monumento al joven Gorki. En su mano derecha tiene un sombrero, y con la izquierda sostiene un abrigo. Parece darnos la bienvenida. Más allá un Chejov marmóreo sentado sostiene una libreta en su mano izquierda. Está pensativo, con una mirada profunda, lejana. En la calle Kírova está la muy conocida Dacha Blanca de Chejov. Allí vivió mucho tiempo el gran escritor y escribió sus mejores cuentos. Allí solía descansar luego de los ataques de la tuberculosis y recibía a sus amigos.
4
El palacio de Alupka tiene un estilo gótico y facciones propias de la arquitectura árabe. Sus amplias salas y con sus decoraciones esplendorosas son admirables. Está rodeado de un bosque de cedros y cipreses. Hicimos un  recorrido en barco y pudimos ver su parte norte prácticamente colgando de las rocas en medio de un paisaje majestuoso y romántico.
5
Fuimos al palacio de Livadia donde se efectuó en 1945 la Conferencia de Crimen con la participación de Roosevelt, Churchill y Stalin. Este complejo arquitectónico del siglo XIX tiene salas bellamente decoradas, lámparas colgantes de cristal y muchas plazoletas con fuentes.
6
La pasábamos  bien, entre conferencias y paseos,  hasta que una tarde se realizó la despedida en el hotel Yalta. Las mesas estaban cubiertas de manjares y botellas. Se brindaba por la salud, la amistad, la ciencia médica y el éxito del congreso. Había música y bailábamos. Estábamos muy animados con el vodka. Cayó la noche y luego de apurar muchas copas  regresé al Donbass. Todo estaba muy oscuro y caía una lluvia otoñal menuda. La mar estaba quieta y sólo se oían mis pasos entre los cipreses esbeltos, altos e inmóviles.

-0-

*Con gran pesar me enteré de la muerte del doctor  Oswaldo Palacios (Chihuahua), amigo y compañero  de tantas aventuras estudiantiles moscovitas. A su memoria dedico esta crónica. He aquí una fotografía que me obsequió con motivo de un viaje que realizó a Italia.

sábado, 2 de noviembre de 2019

MI SER QUERIDO




MI SER QUERIDO
(“Cada cirujano tiene a lo largo de su vida casos en que la vista, el intelecto  y las manos alcanzan la más perfecta armonía, cuando la actividad del intelecto se transforma en una serie de brillantes iluminaciones.” Y.G)


Edgardo Malaspina

1
Los primeros libros de literatura soviética que leí en Moscú  se relacionan con la trilogía de Yuri German (1910-1967): “Mi ser querido”, “Esta es tu causa” y “Respondo por todo”. De todos ellos en mi biblioteca se conserva sólo el primero.
2
La trilogía ha sido llevada al cine con el nombre genérico de  “Mi ser querido” (Дорогой мой человек), y existen dos versiones: una soviética (1958) que no llega a la hora y media, y la  rusa (2011) de diez y seis series de casi cincuenta minutos cada una.
3
La trilogía trata sobre los médicos, su heroísmo durante un largo periodo (1930-1950) y los valores humanos que configuraban  el nuevo ideal. No obstante, también se dibujan las grandes dificultades humanas y materiales con las cuales ha de enfrentarse la búsqueda de una causa tan noble: arribismo entre colegas, corrupción en la administración pública y persecuciones políticas.
4
Vladimir Ustimenko, el héroe de la trilogía, es un joven cirujano, cuyo padre murió defendiendo la República española. Es un hombre de disciplina férrea, a veces de trato brusco porque para “ser bueno debo ser muy duro”. Es un médico exitoso, pero un fracasado en su vida familiar. Tal vez porque la guerra se interpuso para que nunca se materializara su verdadero amor, o tal vez por su carácter riguroso y áspero.
 Pudo haber sido un laureado académico defendiendo sus puntos de vistas médicos con artículos científicos y tesis doctorales, sin embargo considera su deber devolver la salud a la gente con su bisturí desde las barricadas de la medicina práctica.
5
Yuri German fue corresponsal durante la Gran Guerra Patria por eso afirmaba que en su trilogía no hay nada imaginado, sino que todo lo presenció y lo vivió en los propios escenarios de los combates sangrientos. “La verdad es mucho más fidedigna, sí, naturalmente, es la verdad pura, y no un juego a la verdad. El hombre que vive, el hombre real, tal como uno lo conoce, es más cercano al escritor que cualquier criatura de su fantasía…”
6
“Cada cirujano tiene a lo largo de su vida casos en que la vista, el intelecto  y las manos alcanzan la más perfecta armonía, cuando la actividad del intelecto se transforma en una serie de brillantes iluminaciones.”
7
Me impresiona y encanta la definición que da el propio German sobre el doctor Ustimenko como un hombre tenaz, activo hasta las circunstancias más trágicas. Un hombre de alma abierta, sincero, de gran fortaleza moral, que sufre grandes equivocaciones, pero en el camino hacia la verdad y no en el callejón sin salida de quienes piensan  tan sólo en su bienestar personal.